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El estómago de los niños no posee la acidez necesaria para combatir la bacteria Clostridium botulinum. Esta bacteria genera esporas que se diseminan en toda la tierra. En esta nota te presentamos un resumen de los casos ocurridos en la ciudad de San Rafael, Mendoza, los cuales se produjeron principalmente por conservas, incluyendo la miel.

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Botulismo del lactante.


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El botulismo del lactante es una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal que afecta a niños menores de un año y resulta de la ingestión de la espora de la bacteria Clostridium botulinum, la cual se desparrama en el ambiente a través del aire, se puede depositar en la tierra, y en cualquier lado, por ende en estos alimentos.

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Los adultos a veces les dan a los niños miel, cereales no hervidos, tés, mate, conservas caseras, y muchos adultos ponen miel en el chupete de los bebés: Bueno.. no lo hagan!


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Las esporas de Clostridium botulinum no ocasionan enfermedad cuando son ingeridas por adultos saludables, pero pueden colonizar, germinar, multiplicarse y generar sustancias altamente tóxicas (toxina botulínica) en el tracto intestinal de bebés menores de un año. Esto se debe a la ausencia fisiológica del suficiente nivel de acidez gástrica y de flora protectora en el aparato gastrointestinal de los niños en esta franja etaria.

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A diferencia del botulismo de transmisión alimentaria, causado por la ingestión de toxinas previamente generadas en los alimentos (véase el párrafo posterior), se produce cuando los lactantes ingieren esporas de C. botulinum que germinan como bacterias, colonizan el intestino y liberan toxinas. En la mayoría de los adultos y los niños mayores esto no ocurre, porque las defensas naturales del intestino que el organismo desarrolla con el tiempo impiden la germinación y el crecimiento de la bacteria.

En los lactantes, los síntomas clínicos incluyen constipación, pérdida de apetito, debilidad y llanto alterado y una apreciable pérdida del control de la cabeza. Aunque son varias las fuentes posibles de infección de lactantes con botulismo, la miel contaminada con esporas se ha asociado a algunos casos. Por lo tanto, se aconseja a los padres y cuidadores de niños que no alimenten con miel a los lactantes menores de un año.

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Botulismo de transmisión alimentaria

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C. botulinum es una bacteria anaeróbica, lo que significa que solo se desarrolla en ausencia de oxígeno. El botulismo de transmisión alimentaria se produce cuando C. botulinum crece y genera toxinas en los alimentos que se consumirán. La bacteria produce esporas ampliamente presentes en el medio ambiente, incluida la tierra los ríos y los mares.

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La confirmación de dos casos de botulismo luego de consumir hummus envasado de una firma que comercializaba –sin ningún tipo de autorización– productos veganos en Palermo («Hummus, garbanzo orgánico, marca Tsuki Macro Vegan«) reabrió el debate sobre el control que deben tener los alimentos “naturales”.

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Las dos pacientes de sexo femenino, de 25 y 32 años, residentes de Villa Urquiza presentaron síntomas compatibles con botulismo: visión borrosa, dificultad para la deglución, debilidad muscular, fatiga muscular, entre otros, y fueron internadas.

El crecimiento de la bacteria y la formación de toxinas tienen lugar en productos con bajo contenido de oxígeno y en algunas combinaciones de temperatura de almacenamiento y parámetros de conservación. Esto ocurre mayormente en conservas de alimentos hechas sin las debidas precauciones y en alimentos inapropiadamente procesados, enlatados o embotellados en casa. En muchas alimentos, es obligación legal el agregado de nitritos con vitamina C como antioxidante (ANMAT: Capítulo VI)

C. botulinum no se desarrolla en condiciones de acidez (pH inferior a 4,6), y por lo tanto la toxina no se generará en alimentos ácidos (aunque un pH bajo no degradará ninguna toxina ya existente). Las combinaciones de baja temperatura de almacenamiento y contenidos de sal, y/o el pH, se utilizan también para prevenir el crecimiento de la bacteria o la formación de la toxina.

La toxina botulínica se ha encontrado en diversos alimentos, incluidas conservas vegetales con bajo grado de acidez, tales como judías verdes, espinacas, setas y remolachas; pescados, incluido el atún en lata y los pescados fermentados, salados y ahumados; y productos cárnicos, por ejemplo, jamón y salchichas. Los alimentos en cuestión difieren de un país a otro y reflejan los hábitos locales de alimentación y de conservación de los alimentos. En ocasiones se ven implicados alimentos elaborados con fines comerciales.

A pesar de que las esporas de C. botulinum son termorresistentes, la toxina producida por la bacteria que crece a partir de las esporas en condiciones anaeróbicas se destruye mediante el hervor (por ejemplo, a una temperatura interna superior a los 85ºC durante al menos cinco minutos). Por consiguiente, los casos de botulismo de transmisión alimentaria frecuentemente guardan relación con alimentos listos para el consumo empaquetados con poco oxígeno.

Las muestras de alimentos vinculados a casos sospechosos se deben obtener inmediatamente, guardar en envases herméticos y enviar a laboratorios para identificar la causa y prevenir otros casos.

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Botulismo por heridas

El botulismo por heridas es infrecuente y se produce cuando las esporas entran en una herida y pueden reproducirse en un medio anaeróbico. Los síntomas son similares al botulismo de trasmisión alimentaria, pero pueden tardar hasta dos semanas en aparecer.

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Botulismo por inhalación

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El botulismo por inhalación es muy infrecuente y no se produce naturalmente: está asociado a sucesos accidentales o intencionales (como el bioterrorismo) que dan lugar a la liberación de las toxinas en aerosoles. El botulismo por inhalación presenta manifestaciones clínicas similares a las del botulismo de trasmisión alimentaria. La dosis letal media para el ser humano se ha estimado en dos nanogramos de toxina botulínica por kilo de peso corporal, o sea, aproximadamente, el triple que en los casos de trasmisión alimentaria.

Tras la inhalación de la toxina, los síntomas aparecen después de uno a tres días, y ese tiempo es mayor cuando los niveles de intoxicación son más bajos. Los síntomas son similares a los que provoca la ingestión de toxina botulínica, y culminan en parálisis muscular e insuficiencia respiratoria.

Si se sospechase la exposición a la toxina por inhalación de aerosoles, se debería evitar la exposición adicional de los pacientes y otras personas. Se deberá quitar la ropa del paciente y guardarla en bolsas de plástico hasta que se las pueda lavar profundamente con agua y jabón. El paciente se deberá duchar y descontaminar inmediatamente.

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Otros tipos de intoxicación

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En teoría, el botulismo transmitido por el agua puede producirse mediante la ingestión de la toxina. Sin embargo, dado que los procesos habituales de tratamiento del agua (por ejemplo, hervor, desinfección con una solución al 0,1% de hipoclorito) destruyen la toxina, el riesgo es considerablemente bajo.

El botulismo de origen desconocido suele afectar a adultos, y en esos casos no es posible determinar si el origen es alimentario o por heridas. Estos casos son comparables al botulismo en los lactantes, y pueden ocurrir cuando la flora intestinal se altera debido a procedimientos quirúrgicos o terapia antibiótica.

Se han notificado efectos adversos de la toxina pura en algunos pacientes, debido a su empleo en medicina.

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Agente etiológico: Clostridium botulinum

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Es un bacilo gram positivo, común en la naturaleza, que se encuentra en el suelo y es productor de la toxina neuroparalizante más potente que se conoce. Su desarrollo se ve favorecido con bajas condiciones de oxígeno. Frente a condiciones adversas en el medio ambiente, forma esporas que le permiten permanecer en estado de latencia.

Existen 7 tipos de toxinas botulínicas designadas de la letra A a la G. Sólo los tipos A, B, E y F causan enfermedad en el humano.

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Presentación clínica

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En el intestino del bebé, las esporas germinan, se multiplica la forma vegetativa y los bacilos se lisan liberando la toxina botulínica. La toxina es absorbida en colon, pasa a la sangre, se une a los nervios periféricos y bloquea la liberación de acetilcolina en las placas neuromusculares impidiendo de esta manera la contracción muscular. Como resultado de la parálisis muscular producida por la neurotoxina, los bebés con botulismo padecen letargia, falta de expresión en el rostro, dificultad para tragar y succionar, comen poco, están constipados, tienen llanto débil
y poseen pobre tono muscular. Si progresa puede producir parálisis de los músculos respiratorios llevando a la muerte. Sin embargo, en ausencia de complicaciones los pacientes pueden recuperarse totalmente de la enfermedad.
El diagnóstico de la enfermedad se basa en los síntomas, en el histórico alimentario de días anteriores, y en el análisis de materia fecal del paciente en busca de la bacteria o su toxina botulínica.

El tiempo que transcurre entre la ingestión de las esporas y el comienzo de los síntomas no es exacto. Los síntomas pueden surgir súbitamente, en pocas horas, o se pueden desarrollar durante varios días.
La administración de la inmunoglobulina botulínica es el principal tratamiento para esta patología.

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Alimentos comúmente asociados

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C. botulinum puede encontrarse en sedimentos de agua dulce y salada, en el polvo y el suelo y contaminar ciertos alimentos. Algunas verduras, las especias, las hierbas, los tés y la miel han sido asociados epidemiológicamente a la ocurrencia de esta enfermedad.

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Medidas preventivas

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Muchos casos de botulismo infantil son difíciles de prevenir porque C. botulinum es ubicuo, se encuentra en el suelo y la tierra pudiendo estar dentro de las casas, en pisos, alfombras y mesadas aún luego de la limpieza:

  • Se debe lavar y cocinar adecuadamente todas las verduras que sean suministradas a niños menores.
  • No proporcionar miel ni alimentos que la contengan a niños menores de 1 año de edad. Tampoco debe colocarse miel en chupetes, tetinas o en el pezón antes de amamantar.
  • La miel es segura para niños mayores de 1 año y adultos sanos ya que por sus condiciones gastrointestinales tienen la capacidad de antagonizar el desarrollo de las esporas de C. botulinum y evitar la generación de su toxina.

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Referencias

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SINAVE. Manual de normas y procedimientos de Vigilancia y Control de enfermedades de notificación obligatoria. Revisión nacional 2007. Argentina.
https://www.msal.gov.ar/htm/site/pdf/manual-normas-obligatorias.pdf

Organización Panamericana de la salud. Diagnóstico e investigación epidemiológica de las ETAs.
https://new.paho.org/arg/publicaciones/publicaciones%20virtuales/libroETAs/modulo2/modulo2c.html

Organización Panamericana de la salud. “Manual de Procedimientos. Diagnóstico de Botulismo en muestras clínicas y de alimentos”.
https://www.ops.org.ar/publicaciones/cursos_virtuales/ETAsM1/-bibliografia/Manual%20%20de%20Procedimientos%20Botulismo%202007.pdf

Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. Botulismo infantil. https://www.anmat.gov.ar/Alimentos/Botulismo_Infantil.pdf

MedlinePlus. A service of the U.S National Lybrary of Medicine. Infant Botulism (en inglés). https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/001384.htm

Division of Communicable Disease Control, California, Department of Public Health. Infant Botulism Treatment and Prevention Program. https://www.infantbotulism.org/


Centers of Diseases Control and Prevention. Botulism, Epidemiological Overview.
https://emergency.cdc.gov/agent/Botulism/clinicians/epidemiology.asp

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