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Artemisa es una hierba a la que se le atribuyen (verdaderos o no) muchos efectos sobre la vida.

También es el nombre de la Diosa griega Artemisa, protectora de las mujeres embarazadas, de la naturaleza y de los animales, siendo la primer feminista (radical y fanática) de la historia del mundo, tanto que su culto, en muchos lugares, está restringido a las mujeres. También existen grupos de adivinación y culto actuales dedicados a ella, porque es protectora de las enfermedades femeninas, y una de las primeras feministas de la cultura occidental (extremista como todx Dios griego).

El nombre del género Artemisia podría provenir de dicha diosa griega o de la Reina Artemisia, quien fuera una mujer muy inteligente y estratega de guerra, médica y estudiosa de la botánica, nombrada reina a la muerte de su esposo, el rey Mausolus (dicen que lo amaba tanto, que a su muerte, creó los Mausoleos, en su honor).

El epíteto vulgar significa habitual, porque es la especie más común del género.

Sus nombres no científicos, alrededor del mundo, son: mugworth, artemisa, tabaco del marinero, ajenjo común, ajenjo silvestre, uncle´s Henry, wormwood, hierba del gusano, hierba del crisantemo, y planta de San Juan o Saint John´s worth (si bien al hipérico, Hypericum perforatum, también lo llaman así).

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El Premio Nobel de Medicina 2015 se dio a la Dra Youyou Tu por el estudio completo (genómico, metabolómico, etc) de la artemisinina, el antimalárico más efectivo conocido a la fecha para el tratamiento de esta enfermedad, proveniente de la Artemisia annua, una hierba clásica de la Medicina China, que se usa desde el año 200 AC. (Fue un Premio Nobel compartido, con los descubridores de la ivermectina, Satoshi Omura y William Campbell, un fármaco contra las infecciones causadas por gusanos nematodos como la elefantiasis y la oncocercosis).

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La baja cantidad de artemisinina producida en las hojas de esta planta no satisface la demanda global, por lo que la planta es modificada genéticamente. Esto es muy común en las plantas: poseen concentraciones muy pequeñas de químicos, por lo que el efecto de las mismas es a largo plazo, no pudiéndose usar en crisis agudas de enfermedad.

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Como hierba, es una familia de 400 especies. Las principales se llaman Artemisia vulgaris (existiendo más de 100 variedades alrededor del mundo), Artemisia annua, Artemisia verlotiorum, Artemisia dracunculus (estragón) y Artemisia absinthium (ajenjo o absinthia). La Tanacetum parthenium, que puede encontrársela como Artemisa o Matriarcaria, pertenece a otro género.

(A) Artemisia absinthium. (B) Artemisia annua. (C) Artemisia dracunculus. (D) Artemisia vulgaris. 

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¿Qué efectos podría tener Artemisia vulgaris sobre la salud?

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Primero te aclaramos, como siempre, que cualquier tipo de hierba está contraindicada en mujeres embarazadas ó en período de lactancia, y en personas que poseen hipersensibilidad a plantas, frutas o verduras (ya que se han descrito múltiples reacciones cruzadas), debiéndose consultar a un especialista la posibilidad de su ingesta. Están prohibidas en niños pequeños (menores a dos años por cuestiones metabólicas y menores a 6 meses, por cuestiones inmunológicas).

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Los efectos de Artemisa radican en las variadas sustancias químicas que tiene, principalmente flavonas (tricina, jaceosidina, eupafolina, chrysoeriol, diosmetina, apigenina, luteolina), glicosidos de flavona (luteolin 7-glucoside and vitexin), flavononas (homoeriodictyol, eriodictyol), flavonoles (isorhamnetin) y glicósidos de flavonol (kaempferol 3-glucosido, kaempferol 7-glucosido, kaempferol 3-rhamnosido, kaempferol 3-rutinosido, quercetin 3-glucosido, quercetin 3-galactosido, quercetrina y rutina).

Las sustancias químicas que tienen las plantas se suelen extraer en forma de «aceites esenciales», siendo un nombre heredado de los primeros días de la Química. Tal aceite esencial, entonces, contendría casi todas las sustancias químicas de la planta, sean benefactoras o no, y sean o no aceites. La cantidad de ese aceite esencial que posee la planta, depende de la ubicación geográfica y la época del año en la que se recoge, por lo que es complejo adquirir buena materia prima.
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Para problemas estomacales, combina con manzanilla, y menta, hirviendo partes iguales durante 1 minuto. Para dolores menstruales, se agrega 1,2g de hierbaluisa (diariamente, 1 semana antes de la regla). Para problemas de hígado, se agregan partes iguales de hojas de boldo, diente de león y fumaria 

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En principio la Artemisa vulgaris puede :

  • Disminuír la concentración de peroxidos generados por los lípidos, durante su oxidación (inhibición de la lipo-peroxidasa), es decir, actuar como antioxidante celular
  • Actuar como hipolipidémico, reduciendo niveles de colesterol total, triglicéridos, LDL y VLDL, y aumentando el HDL y el AI
  • Ser antiinflamatorio, reduciendo la concentración de NO y del Factor de Necrosis Alfa (TNF-alfa) en sangre
  • Actuar como hepatoprotectivo, las pruebas de laboratorio mostraron disminución de los indicadores de funcionamiento hepático [alanine aminotransferasa (ALAT) y la aspartate aminotransferasa (ASPAT)]
  • Antiespasmódico, a nivel estomacal
  • Promover la regulación hormonal (dolores menstruales y ciclos irregulares)
  • Tener efectos antimaláricos similares a la A. annua
  • Atenuar los trastornos nerviosos como sonambulismo, convulsiones, epilepsia y ansiedad

A continuación te contamos dos efectos propuestos, y te invitamos a leer más en las Referencias, si te interesa conocer sobre los mecanismos químicos de la hierba.

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Como antioxidante

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La Artemisa tiene, como poder antioxidante, la mitad del poder de la Vitamina C, pero el doble de aceites esenciales por gramo. ¿Pero para qué sirve esto? ¿Qué quiere decir?

Los radicales libres, llamados especies reactivas de oxígeno (ROS), se producen cada vez que generamos energía, usando oxígeno y ATP, también pueden formarse exógenamente por luz ultravioleta, radiaciones ionizantes, contaminación atmosférica y tabaquismo.


Nuestro cuerpo posee mecanismos para desactivar los ROS, pero algunas veces no puede combatirlos tan bien, y otras pueden generarse en altas concentraciones, conduciendo primero a stress oxidativo y luego, a diferentes tipos de daños celulares como el cáncer, enfermedades neurodegenerativas, autoinmunes y cardiovasculares. Por otra parte, la oxidación paulatina, inevitable e irreversible de nuestras células, conduce al envejecimiento. Por eso es que a veces encontramos tantas cremas «antioxidantes» en el mercado (siendo pocas veces efectivas).

Las sustancias antioxidantes pueden desactivar a los radicales libres, ó ROS, minimizando y reparando el daño causado por ellos, actuando en todas las etapas de la oxidación celular: iniciación, propagación y terminación.

Las plantas poseen antioxidantes , principalmente aportadas por flavonoides y compuestos polifenólicos. Desde que el científico húngaro Albert Szent-Györgyi -ganador del premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1937- descubriera a los flavonoides en las plantas y les diera el nombre de «vitamina P» (ya se ha demostrado que no son vitaminas), se les han atribuído propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antiagregantes, antihemorrágicas, vasodilatadoras, antineoplásicas, antivirales, antibacterianas, anti los alérgicas y hepatoprotectoras. A partir de esto, los flavonoides han ido ganando interés como potenciales agentes terapéuticos frente a una amplia variedad de enfermedades.

La luteolina podría usarse para estadíos iniciales de algunos tipos de cáncer, ya que activaría un mecanismo llamado «vía de la caspasa mediada por mitocondrias», que es un mecanismo previo a la acción de nuestros «destructores» de ROS.

La Morina, otro compuesto que se encuentra en A. vulgaris, también ha demostrado que puede minimizar la generación de ROS inducida por H2O2 y el daño celular resultante a través de la inhibición de la apoptosis mediada por disfunción mitocondrial. En estudios con Alzheimer, se ha visto que la morina inhibe la glucógeno sintasa quinasa-3β (GSK 3β) que actúa sobre el metabolismo de la colina, mejorando finalmente la condición cognitiva de los pacientes.
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Como antiinflamatorio

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La luteolina, compuesto de la A. vulgaris, baja la inflamación, minimizando la «cascadas de citocinas», y suprimiendo TLR e inhibiendo PI3K / Akt, IKK / MAPK, mTORC1, NFκB y JAK / STAT. Pero … ¿qué es la inflamación?

La inflamación es una respuesta biológica protectora del cuerpo frente a lesiones, infecciones o cambios genéticos. Es parte del proceso de curación de todo tipo de heridas que consiste principalmente en hemostasia, inflamación, proliferación y remodelación o resolución tisular, generando rubor (enrojecimiento), calor (calor), tumor (hinchazón) y dolor (dolor).
La mayoría de las reacciones inflamatorias terminan una vez que se elimina o finaliza el estímulo. Sin embargo, cuando la respuesta inflamatoria no se resuelve, puede provocar un daño tisular excesivo, cicatrices, y pérdida de función orgánica.

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Los rituales Dodecateístas hoy, y el Reconstruccionismo Helenico

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Los festivales atenienses en honor a Artemisa incluían Elaphebolia, Mounikhia, Kharisteria y Brauronia:

  • 15 de marzo: Elaphebolia – Festival en honor a Artemisa
  • 6-7 de abril: Delphinia – Festival en honor a Artemisa, y quizás a Apollo y Teseus 
  • 18 de abril: Mounikhia,  Festival de la Luna Llena, en honor de Artemisa (la fecha cambia, para coincidir con la primer lula llena de abril).

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En la mitología griega, Artemisa, Artemisia​ o Ártemis​ (en griego antiguo Ἄρτεμις») fue una de las deidades más veneradas y es de las más antiguas. Es la diosa que trae y alivia las enfermedades de las mujeres. Además, rige la caza, los animales salvajes, la naturaleza libre, los nacimientos.

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Hija de Zeus y Leto, hermana gemela de Apolo, integra el panteón de los doce dioses olímpicos. A menudo se la representaba como una cazadora llevando un arco y flechas, con un ciervo y ramas de ciprés, porque le estaban consagrados. Algunos investigadores creen que su nombre y, de hecho la propia diosa, son pregriegas.​

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Abril (Mounykhion) toma su nombre de una montaña, donde en una de sus colinas había un templo a Artemisa, cerca de un puerto ateniense. En dicho templo, un oso se coló una vez y los atenienses lo mataron. La diosa se enfureció, y el Oráculo declaró que alguien debía sacrificar a su hija a Artemis. Finalmente un hombre accedió a hacerlo, pero realizó un cambio en el santuario, ofreciendo la cabra vestida como una chica en su lugar. A cambio, el hombre adquirió el sacerdocio de la diosa de por vida.

Este ritual conecta con la luna llena. Por eso, una de las ofrendas especiales de éste día son los pasteles redondos llamados amphiphontes que tenían velas encendidas formando un círculo, en referencia al círculo de la luna. Este sería el origen de las tortas de cumpleaños. En la antigüedad una cabra fue sacrificada, por suerte ya no, y ahora los adoradores modernos también pueden hacer las tortas con “dadia” (o pequeñas velas colocadas en un círculo) y ofrecerlas con una libación alrededor del atardecer, justo antes de que el sol se pone y después de que la luna se ha levantado.

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